La sonrisa es una de las primeras formas de comunicación que los seres humanos desarrollan, y aunque solemos asociarla con las primeras semanas de vida fuera del útero, investigaciones han demostrado que los bebés comienzan a sonreír mucho antes de su nacimiento.
Sonrisas prenatales: un reflejo de bienestar:
Desde aproximadamente las 26 semanas de gestación, los bebés comienzan a mostrar expresiones faciales complejas, incluidas las sonrisas. Utilizando tecnología avanzada como la ecografía 4D, los investigadores han podido observar estas sonrisas prenatales. Aunque estas sonrisas no son necesariamente una respuesta a emociones como ocurre en el mundo exterior, se cree que son un reflejo de bienestar y comodidad del bebé en el útero.
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¿Por qué sonríen los bebés antes de nacer?
Las sonrisas que se observan en el útero son consideradas reflejas, similares a otros movimientos que el bebé realiza, como chuparse el dedo o moverse. Estas sonrisas reflejas podrían ser una forma de preparación para la vida fuera del útero, ayudando al bebé a desarrollar los músculos faciales y las conexiones neurológicas necesarias para las futuras interacciones sociales.
Un vínculo temprano con mamá y papá:
Aunque los bebés en el útero no sonríen en respuesta a estímulos externos de la misma manera que lo hacen después del nacimiento, estas sonrisas prenatales son un recordatorio conmovedor de que el desarrollo emocional y social del bebé comienza mucho antes de que lleguen al mundo exterior. Los padres que ven estas sonrisas a través de las ecografías a menudo sienten una conexión profunda y temprana con su bebé, lo que fortalece el vínculo incluso antes del nacimiento.
La sonrisa: un preludio de la interacción social:
Después del nacimiento, las sonrisas de los bebés se vuelven una parte esencial de su desarrollo social. Las primeras sonrisas verdaderas, que ocurren en respuesta a un rostro familiar o una voz cariñosa, suelen aparecer alrededor de las 6 a 8 semanas de vida. Estas sonrisas postnatales no solo llenan de alegría a los padres, sino que también son cruciales para el desarrollo del cerebro del bebé, ya que fomentan la interacción social y el aprendizaje temprano.