Las 4 fases de apego por las que pasa tu hijo/a durante su crecimiento.

Las 4 fases de apego por las que pasa tu hijo/a durante su crecimiento.

El apego

El apego es el primer vínculo que establece el bebé con su figura principal, y se construye a través de las interacciones físicas y emocionales con dicha figura, y gracias a que ésta cubre sus necesidades.

El objetivo del comportamiento de apego, o lo que busca el bebé, es la protección ante un peligro presente y asegurarse de la disponibilidad física y afectiva del cuidador.

Fases del apego en la infancia

1. Fase de preapego (primeras semanas)

Esta primera fase ocurre durante las primeras semanas de vida del bebé. En ella el bebé acepta a cualquier persona que le pueda ofrecer seguridad, calma y comodidad.

Es decir, el apego es inespecífico, ya que el/la niño/a no tiene una prioridad o preferencia por una persona específica, y no discrimina quien dirige los comportamientos de apego.

2. Fase de instauración del apego (6 semanas - 8 meses)

Esta fase tiene lugar entre las seis semanas de vida del bebé y los ocho primeros meses. Aquí se evidencian los primeros signos de angustia ante la separación de su cuidador principal. El/la niño/a empieza a discriminar entre los cuidadores y responde a ellos de forma diferenciada, manifestando diferencias.

3. Fase del apego (6-8 meses - 2 años)

Esta fase se extiende, generalmente, hasta los dos años de edad. Es la fase en la que se forma y consolida el verdadero vínculo emocional del apego. El/la niño/a busca y necesita a su madre, y muestra signos de enfado, llanto y angustia si le separan de ella.

Incluso, muestra signos de rechazo físico hacia otros adultos que no son la figura principal de apego.

4. Fase de las relaciones recíprocas (2 años de edad en adelante)

 

En la última fase, que se produce a partir de los dos años, el vínculo de apego se consolida según un mayor nivel de sofisticación cognitiva del niño. La/el niña/o ya no busca sólo la proximidad física de la madre, sino también la psicológica y simbólica.

Por otro lado, puede identificar que la ausencia de su madre no es permanente. Esta idea puede ayudarle a calmar su angustia de separación.

Al final de esta etapa se observa un vínculo afectivo con la mamá sólido y fuerte, que será para siempre. El niño sabe que su madre (y su padre) estarán para él, aunque físicamente no estén siempre presentes.

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